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Un modelo de hombre de Neandertal, del Museo de Historia Natural de Londres. Allan Henderson/CC BY 2.0

Más corpulentos que el Homo sapiens, con pelvis pesada y pecho en forma de tonel, los neandertales tenían cráneos con formas distintivas que les daban un perfil único. Investigaciones anteriores han sugerido que estas características únicas -pómulos inclinados, caras sobresalientes y narices que podrían describirse razonablemente como bulbosas- apuntan a una mordida tan poderosa que podría utilizarse para agarrar, como una tercera mano. Pero un nuevo estudio, publicado esta semana en la revista Proceedings of the Royal Society B, sugiere una teoría alternativa: La estructura facial de los neandertales les ayudaba a respirar profundamente en climas fríos, permitiendo que el aire frío y seco se moviera por sus conductos nasales.

Los científicos australianos utilizaron reconstrucciones digitales tridimensionales de neandertales, humanos modernos y una tercera especie de homínido, el Homo heidelbergensis. Mediante la realización de simulaciones por ordenador para explorar la biomecánica de sus mordeduras y cómo fluía el calor a través de sus conductos nasales, el equipo descubrió que, de hecho, los neandertales parecen haber tenido una mordida no más fuerte que la nuestra, y posiblemente incluso más débil. «Un resultado sorprendente de nuestras simulaciones fue que los humanos modernos podemos morder con fuerza, y lo hacemos utilizando músculos de la mandíbula más débiles. Resulta que los humanos modernos somos mordedores muy eficientes», dijo Stephen Wroe, autor principal del estudio, a The Guardian.

Pero cuando se trataba de tomar aire frío y seco, y calentarlo y humedecerlo, los neandertales tenían una ventaja considerable. El estudio descubrió que los conductos nasales de los neandertales eran un 30 por ciento más grandes que los de los humanos modernos, lo que quizá les ayudaba a sobrevivir en condiciones duras y frígidas.

Además, parece que tenían fosas nasales más grandes, lo que les permitía impulsar el aire a través de esos conductos más rápidamente que nosotros, una posible ventaja para un estilo de vida activo, con mucho resoplido. «La demanda de calorías de los neandertales era enorme en comparación con la nuestra», dijo el coautor Chris Stringer a The Guardian. «Se movían mucho, probablemente tenían una vestimenta menos eficiente y, por lo tanto, tienen que quemar mucha más grasa corporal para mantenerse calientes».

Aunque algunas de las nuevas investigaciones sugieren que los neandertales podrían haber mostrado comportamientos que antes se creían exclusivamente humanos, otros trabajos, como éste, indican que tenían ciertos rasgos físicos propios.

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