Los hamartomas son malformaciones benignas de tipo tumoral que fueron descritas originalmente por Albrecht.1 Los hamartomas pulmonares pueden ser pulmonares o endobronquiales. Una mujer de 37 años ingresó en nuestro hospital con una historia de 3 meses de disnea progresiva. Tenía una historia de 20 paquetes de tabaco. La exploración física reveló una disminución de los ruidos respiratorios en el campo pulmonar izquierdo. La radiografía de tórax mostró atelectasia del lóbulo inferior izquierdo (Fig. 1a). La tomografía computarizada reveló una masa homogénea de 2cm×3cm×1,5cm, que obstruía el bronquio inferior izquierdo. Se realizó una broncocopia rígida para el diagnóstico y tratamiento para mantener la seguridad de la vía aérea. Se observó una lesión vegetante y pedunculada cubierta por un epitelio bronquial normal que obstruía la entrada del bronquio principal izquierdo (Fig. 1c). El bronquio distal se observó permeable. Se extrajo el tumor con la sonda de asa y se aplicó crioterapia en la base del tumor (Fig. 1d). En el postoperatorio, la disnea cedió y la atelectasia en el lóbulo inferior izquierdo desapareció (Fig. 1b). El examen patológico del tumor permitió diagnosticar un hamartoma (Fig. 1f). En la broncoscopia de control realizada 1 mes después, se observó una superficie tumoral que contenía un componente cartilaginoso a 1 cm distal de la carina principal en la pared posteromedial. Se aplicó crioterapia en la base de la lesión pero debido al componente cartilaginoso no fue efectiva (Fig. 1e). La paciente está en seguimiento y asintomática. Los hamartomas son las neoplasias pulmonares benignas más frecuentes, pero de ellas sólo el 10% son endobronquiales.2 Generalmente los pacientes se encuentran en la sexta década en el momento del diagnóstico y se observa un predominio masculino (4 a 1).3 En las series de casos no se observó ninguna diferencia en la distribución bronquial.4 La mayoría de los hamartomas endobronquiales eran asintomáticos, pero también pueden presentarse con hemoptisis, tos o disnea, o con hallazgos radiológicos de neumonía, atelectasia y tumor intrabronquial.4 Algunos hamartomas endobronquiales se presentaban con síntomas y hallazgos de obstrucción de las vías respiratorias que se asemejaban al carcinoma broncogénico. Como en nuestro caso, la mayoría de ellos se originan en un bronquio mayor, creciendo hacia la luz y obstruyendo la vía aérea.4 El manejo de estos tumores mediante intervenciones endobronquiales puede ser diagnóstico y terapéutico en una misma sesión. Los métodos basados en el calor, como el láser o la coagulación con plasma de argón, se recomiendan para los hamartomas endobronquiales, especialmente en los pacientes sintomáticos.4,5 La extirpación temprana de estos tumores es importante antes de que se produzcan hallazgos parenquimatosos. Por lo tanto, el enfoque intervencionista broncoscópico para los hamartomas endobronquiales no sólo controla los síntomas, sino que también puede evitar la necesidad de una toracotomía. El tratamiento quirúrgico debe reservarse para los casos en los que los hamartomas no puedan abordarse por endoscopia. En nuestro caso, nuestro paciente se benefició del tratamiento endobronquial debido a la localización de la lesión y se evitó la cirugía.

Fig. 1.

Radiografía de tórax antes (a) y después de la intervención (b), que muestra la desaparición de la atelectasia del lóbulo inferior izquierdo. En la broncoscopia (c), una lesión vegetante y pedunculada cubierta por un epitelio bronquial normal obstruía el bronquio principal izquierdo. Vista broncoscópica después de la resección (d) y después de un mes (e). Material resecado (f).

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