¿Crees que eres una persona positiva? Una actitud mental positiva puede mejorar su salud, mejorar sus relaciones, aumentar sus posibilidades de éxito y añadir años a su vida.

El hecho es que la mayoría de las personas son bombardeadas por la negatividad cada día. Claro, es fácil echar la culpa diciendo que estás rodeado de gente negativa. La realidad: Gran parte de la negatividad es autoinfligida… influenciada por la compañía que tienes y tu perspectiva personal sobre las realidades de la vida.

Tómate un minuto…

Piensa cuántas veces al día te asedian personas que discuten por dinero, se preocupan por la posibilidad de fracasar, se quejan de las acciones de alguien, critican los errores, desconfían de las intenciones de alguien, culpan a otros para evitar la condena, envidian a alguien por sus logros personales y cotillean sobre basura trivial. (No es de extrañar que estemos agotados al final del día.)

Examinemos más de cerca la negatividad a la que nos enfrentamos cada día…

Discusiones. Muchas discusiones son el resultado de una mala comunicación, de la falta de apertura mental o del choque de valores y principios opuestos. La gente también discute para imponer su punto de vista a los demás o simplemente para desahogarse.

La preocupación. A otros les preocupa perder el control. Desean seguridad en un mundo incierto. Estas personas creen que preocuparse es productivo, aunque serán los primeros en decirte que se están volviendo locos porque no pueden quitarse esos pensamientos de la cabeza.

Miedo. Algunas personas tienen miedo a lo desconocido. Al igual que la contaminación daña el medio ambiente, el miedo es tóxico para las personas y las empresas. El miedo anima a la gente a retraerse, a mantener la información cerca de su chaleco, a ocultar los errores y a negarse a asumir riesgos. Independientemente de que el miedo se deba a algo real o imaginario, la percepción es la realidad.

La culpa. Criticar e insultar a las personas delante de sus compañeros, cuestionar su competencia, exigir plazos imposibles y excluirlas del circuito de información son tácticas que crean negatividad. Además, cuando algo va mal, la gente suele buscar a otros para echarles la culpa. El resultado es que todo el mundo está pendiente del número 1: ellos mismos.

Quejas. La razón por la que muchas personas se quejan todo el tiempo no es necesariamente porque estén descontentos con sus vidas o circunstancias. El hecho es que los quejosos compulsivos ni siquiera se dan cuenta de que se están quejando. Los quejosos perpetuos refunfuñan por aburrimiento o por el deseo de convertir un momento de silencio incómodo en un tema de conversación. O a veces, las personas se quejan sólo porque les hace sentir mejor desahogarse.

Crítica. Hay una diferencia entre los comentarios constructivos y las críticas mordaces. Mientras que los comentarios constructivos se ofrecen con buena intención, las críticas constantes y mordaces pueden provocar estrés, ansiedad y reducir la autoestima.

Desconfianza. ¿Cuánto tiempo se pierde y cuánta mala voluntad se crea como resultado de la desconfianza? La gente pasa horas interminables cuestionando las intenciones, mirando por encima de los hombros y creando elaborados procesos de aprobación para comprobar y volver a comprobar.

Celos. ¿Cuándo es suficiente? Vivimos en una sociedad en la que muchas personas no están satisfechas con sus propios logros. Si nuestro vecino se compra un juguete nuevo, si nuestro colega recibe un ascenso o si el famoso de la televisión hace alarde de un nuevo diseño, nosotros también lo queremos. El problema es que, una vez pasada la emoción, la línea de meta también se mueve. Nunca se cuestiona si es asequible, merecido o necesario.

El cotilleo (nuestro pasatiempo nacional). La gente cotillea para encajar en un grupo, llenar un vacío en la conversación, demostrar que está al tanto, vengarse de una persona, poner a alguien en su lugar o simplemente para llamar la atención. El cotilleo es una enfermedad que se transmite de boca en boca. Es una de esas distracciones que nos impiden centrarnos en nuestras propias vidas.

Vale la pena ser positivo

Hay una correlación directa entre una actitud positiva y unas mejores relaciones, una salud superior y un mayor éxito.

Una actitud positiva puede potenciar su energía, aumentar su fuerza interior, inspirar a los demás y obtener la fortaleza necesaria para afrontar retos difíciles. Según una investigación de la Clínica Mayo, el pensamiento positivo puede aumentar la duración de la vida, disminuir la depresión, reducir los niveles de angustia, proporcionar una mayor resistencia al resfriado común, ofrecer un mejor bienestar psicológico y físico, reducir el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y permitirle afrontar mejor las dificultades y los momentos de estrés.

Aquí hay varias formas de adoptar una actitud mental positiva:

Rodéese de personas positivas. Pase tiempo con personas que sean positivas, que le apoyen y que le den energía. Recuerda que si te acercas demasiado a una víctima que se está ahogando, puede hundirte con ella. Elige una persona positiva en su lugar.

Sé positivo tú mismo. Si no quieres estar rodeado de gente negativa, ¿qué te hace pensar que los demás sí? Aprende a dominar tus propios pensamientos. Por ejemplo:

  • Cuando visualizas un objetivo, es más probable que realices las acciones necesarias para alcanzarlo. Visualícese ganando la carrera, consiguiendo el ascenso, aceptando el premio o consiguiendo la nueva cuenta.

  • Controlar su pensamiento negativo. Esto puede lograrse de las siguientes maneras:

    • Vea el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.

    • Anticípese al mejor resultado.

    • Manténgase en el término medio. No veas todo en los extremos: como algo fantástico o como una catástrofe. Esto le ayudará a reducir sus altibajos.

    • Los errores ocurren. Las personas negativas se culpan a sí mismas de todos los malos sucesos, sean o no culpa suya. No permitas que este sea tu caso.

Resiste conscientemente al pensamiento negativo. Sé consciente de los pensamientos negativos y evítalos mentalmente. Esto le ayudará a modificar su comportamiento.

Sea amable consigo mismo. Por desgracia, algunas personas se dicen las cosas más malas a sí mismas. Si te criticas a ti mismo el tiempo suficiente, empezarás a creértelo. Esta negatividad puede arrastrarte con el tiempo. Puede ser el momento de despedir al crítico y contratar al defensor.

Establezca objetivos realistas y alcanzables. No hay nada malo en ponerse un listón alto, a no ser que te machaques por no conseguir tus objetivos. La clave es crear confianza estableciendo objetivos realistas y lanzando muchos golpes en lugar de lanzarse al vacío.

Mantén la perspectiva. La vida consiste en priorizar las cosas que más importan en tu vida y centrar tus esfuerzos en estas áreas. Esto significa que las cosas triviales que van mal cada día no deberían deprimirte. Aprende a abordar o ignorar los pequeños problemas y sigue adelante. Es hora de preocuparse por las cosas importantes.

Convierte los retos en oportunidades. En lugar de dejar que los retos te abrumen, conviértelos en oportunidades. (En lugar de golpear el muro, súbelo o rodéalo.)

Cuenta tus bendiciones. Sé agradecido y da las gracias por las cosas especiales de tu vida en lugar de darlas por sentado. Algunas personas lo hacen dando las gracias alrededor de la mesa, escribiendo un diario o publicando una cosa especial cada día en Facebook. Recuerda que algunas de las mayores posesiones de la vida no son materiales. Aprovecha cada oportunidad para crear un nuevo y maravilloso recuerdo.

Si quieres alcanzar la felicidad, una mejor salud, relaciones más fuertes y un éxito continuado, puede que no tengas que mirar más allá del espejo. «Las personas más felices no tienen necesariamente lo mejor de todo; simplemente sacan lo mejor de todo lo que tienen «* ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío? La verdadera felicidad puede depender de cómo veas el mundo y en quién te inspires. Vale la pena ser positivo.

*Autor desconocido. Ver http://anse.rs/iatZYn

Las lecturas adicionales:
Obtienes lo que esperas
¿Está tu vaso medio lleno o medio vacío?
No te rindas. Demuestra algo de valor.
Las grandes cosas comienzan con grandes expectativas.

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