Beber demasiadas bebidas azucaradas hace que el cuerpo almacene el exceso de energía en forma de grasa, por lo que, beber demasiados refrescos puede influir en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad.

Las investigaciones han demostrado que tener sobrepeso u obesidad es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2 y otras afecciones.

Una revisión de estudios relevantes, recopilada en 2015, confirmó la relación entre la diabetes y las bebidas endulzadas con azúcar a pesar de que los mecanismos biológicos exactos siguen sin estar claros.

Un estudio, publicado por The American Journal of Clinical Nutrition en 2010, investigó las relaciones entre la dieta y la salud de 91.249 enfermeras durante 8 años. Encontraron una relación entre una dieta con un alto índice glucémico (IG), o alimentos y bebidas de digestión rápida que provocan un pico de azúcar en la sangre, y la diabetes de tipo 2.

El riesgo de diabetes era alto incluso después de tener en cuenta otros riesgos conocidos y factores dietéticos implicados en la diabetes. De hecho, el riesgo de diabetes asociado a una alta ingesta de energía era mayor que el de consumir grasas poco saludables.

Los autores explicaron el siguiente proceso por el que una alta ingesta de azúcar podría conducir a la diabetes:

  1. Las mayores concentraciones de glucosa en sangre por una alta carga de carbohidratos de rápida digestión suponen una mayor demanda de insulina.
  2. La mayor demanda de insulina a largo plazo desgasta el páncreas. Esto puede dar lugar a una intolerancia a la glucosa por parte de las células.
  3. Las dietas de alto IG pueden, por lo tanto, aumentar directamente la resistencia a la insulina.

Como los refrescos tienen un IG extremadamente alto, es muy posible que contribuyan a este proceso.

La revisión también respalda la sugerencia de que la ingesta elevada de azúcar se suma a la obesidad al aumentar la energía total consumida.

En otras palabras, como las bebidas azucaradas se suman a la ingesta diaria total de calorías, el aumento de calorías probablemente conduce a un aumento de peso.

El documento también investigó la idea de que las bebidas azucaradas causan más directamente la diabetes tipo 2. Llegaron a la conclusión de que la investigación en este ámbito aún no había podido descartar otros factores, como la obesidad, y que es necesario seguir investigando.

Un estudio de cohortes de casos de 2013 que investigó la relación entre las bebidas azucaradas y la diabetes comparó los datos sobre los hábitos de consumo de refrescos de 11.684 personas con diabetes de tipo 2 con los de 15.374 personas que no tenían diabetes.

El equipo descubrió que las personas que consumían una o más bebidas azucaradas todos los días tenían un mayor riesgo de padecer diabetes que las que bebían menos de una al mes. Incluso cuando se tuvo en cuenta la ingesta de energía y el índice de masa corporal (IMC), los grandes bebedores de refrescos seguían teniendo un mayor riesgo de padecer diabetes de tipo 2.

Los autores del informe especularon sobre cómo las bebidas azucaradas podrían causar potencialmente diabetes de tipo 2, pero, al igual que otros investigadores, no pudieron ofrecer conclusiones firmes. Su estudio no pudo demostrar una relación causal directa entre los refrescos y el riesgo de diabetes, sino tan sólo una correlación entre ambos.

Sin embargo, los autores sugirieron que la relación podría deberse a «un efecto sobre el aumento de peso», así como a los «efectos glucémicos» de las bebidas azucaradas, que «inducen picos rápidos de glucosa e insulina y provocan resistencia a la insulina».

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