Cuando está relacionado con el amianto, los síntomas que se presentan por primera vez para el cáncer de pulmón son en gran medida los mismos que los de otras enfermedades por amianto. Algunas de las diferencias entre estos cánceres de amianto y la forma en que pueden presentarse pueden atribuirse a dónde y cómo se forman los tumores. En el mesotelioma, por ejemplo, los tumores suelen crear una formación parecida a una vaina en la pleura y otras zonas afectadas, ya que se sabe que las células cancerosas crecen y se propagan con bastante rapidez. Sin embargo, en el cáncer de pulmón los tumores suelen formarse inicialmente en zonas más definidas del pulmón, aunque también se sabe que se extienden y crecen con bastante rapidez en el organismo.

Al igual que el mesotelioma, el cáncer de pulmón asociado a la exposición al amianto puede ser difícil de detectar precozmente debido al largo período de latencia y a los síntomas a menudo inespecíficos que se manifiestan por primera vez. Estas dificultades pueden dar lugar a un diagnóstico erróneo, que en última instancia retrasa el tratamiento.

El diagnóstico suele comenzar con una exploración por imagen, como una radiografía o una tomografía computarizada que puede mostrar cualquier anomalía en los pulmones. La radiografía puede mostrar cualquier masa o nódulo en el pulmón, mientras que la tomografía computarizada puede ser el siguiente paso para tener una imagen más refinada de las lesiones en los pulmones que pueden no aparecer en una radiografía.

Después de las exploraciones iniciales, su médico puede realizar una citología de esputo si es aplicable, una prueba que examinará las células del esputo (mucosidad del tracto respiratorio que generalmente implica infección o enfermedad). En el caso de los pacientes que producen y expulsan esputo, la muestra puede revelar células cancerosas. Algunos pacientes que muestran una acumulación de líquido en los pulmones (derrame pleural) también pueden someterse a una toracocentesis, en la que se toma una muestra del líquido para comprobar la presencia de células de cáncer de pulmón.

Por lo general, se requerirá una biopsia o muestra de tejido para confirmar el diagnóstico de cáncer de pulmón. Hay una serie de procedimientos que su médico puede utilizar para obtener la muestra dependiendo de la parte del pulmón que muestre signos de cáncer. Uno de los procedimientos más habituales es la broncoscopia, que puede utilizarse para examinar tumores u obstrucciones en las vías respiratorias mayores. Con este procedimiento, se pasa un tubo a través de la boca o la nariz hasta la tráquea y los bronquios, y a continuación se pueden utilizar instrumentos más pequeños para recoger muestras de tejido y células.

Una vez confirmado el diagnóstico, su médico puede realizar algunas otras pruebas para determinar el estadio o la extensión del cáncer para desarrollar mejor un plan de tratamiento.

03. Tasas de supervivencia

Tasas de supervivencia del cáncer de pulmón relacionado con el amianto

Tasa de supervivencia del cáncer de pulmón en estadio 5-Año
1A 49%
1B 45%
2A 30%
2B 31%
3A 14%
3B 5%
4 1%

El pronóstico del cáncer de pulmón y las tasas de supervivencia varían mucho según el tipo y el estadio del diagnóstico. Según el Instituto Nacional del Cáncer, alrededor del 18% de los pacientes con cáncer de pulmón sobreviven 5 años o más. Aunque esta estadística no es muy alentadora, sólo el 9% de los pacientes con mesotelioma viven 5 años o más después del diagnóstico.

Al igual que con otras enfermedades relacionadas con el amianto, la detección temprana es realmente la mejor manera de mejorar el pronóstico. Sin embargo, para muchos pacientes esto no es una opción dada la naturaleza de la evolución de las enfermedades del amianto. Junto al diagnóstico precoz, el tratamiento es fundamental para que los pacientes superen las probabilidades. Los investigadores del cáncer han señalado que los avances en el tratamiento con nuevos métodos como la inmunoterapia han mejorado las tasas de supervivencia en los últimos años.

04. Tratamiento

Tratamiento del cáncer de pulmón por amianto

El tratamiento del mesotelioma, el cáncer de pulmón y otros cánceres por amianto suele basarse en un enfoque multimodal que depende del estadio de la enfermedad. Al igual que el mesotelioma, el cáncer de pulmón suele tratarse con una combinación de tratamientos convencionales como la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia.

Para los pacientes a los que se les diagnostica un cáncer de pulmón relacionado con el amianto en fase inicial, la cirugía seguida de quimioterapia se considera el tratamiento estándar. El tipo de cirugía depende de la localización de los tumores. La cirugía puede ir desde la extirpación de una pequeña sección de un pulmón hasta el lóbulo completo de un pulmón, o incluso una neumonectomía que implica la extirpación de todo el pulmón. La neumonectomía o neumonectomía extrapleural es también un tratamiento común para el mesotelioma pleural.

Los médicos también han podido realizar procedimientos menos invasivos para el cáncer de pulmón con los avances tecnológicos de los últimos años. Por ejemplo, la cirugía toracoscópica asistida por vídeo (VATS) se ha vuelto más común para los pacientes elegibles y permite un período de recuperación más corto y menos complicaciones potenciales.

Los pacientes elegibles para la resección quirúrgica a menudo también se someten a quimioterapia y a veces también a radioterapia. Desgraciadamente, la mayoría de los pacientes son diagnosticados en un estadio más avanzado en el que la cirugía no es una opción. En estos casos, la quimioterapia y la radioterapia son el tratamiento típico. Para aquellos que se encuentran en las últimas fases de la enfermedad, estas opciones de tratamiento pueden aplicarse de forma paliativa para mejorar la calidad de vida.

Más recientemente, tratamientos emergentes como la inmunoterapia también han sido aprobados por la FDA para tratar el cáncer de pulmón desde que los ensayos clínicos demostraron que el tratamiento era seguro y eficaz. Desde 2015, los medicamentos de inmunoterapia Opdivo (nivolumab), Keytruda® (pembrolizumab) y TECENTRIQ (atezolizumab) han sido aprobados por la FDA para tratar el cáncer de pulmón de células no pequeñas. Todavía hay ensayos clínicos en curso para estas y otras inmunoterapias solas y en combinación con otros tratamientos, que se espera que acerquen a los investigadores a encontrar una cura.

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