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Cómo hacerlo
La noche antes de que vaya a cocinar la costilla, desenvuelva el asado y déjelo reposar sin tapar en la nevera. Esto secará la superficie, lo que facilita la obtención de un bonito color marrón en el asado.
Tres horas antes de que quiera empezar a cocinar, saque el asado de la nevera y colóquelo en una bandeja a temperatura ambiente.
Media hora antes de empezar a asar, precaliente su horno a 500F y sazone el asado generosamente con sal Kosher y pimienta negra recién molida.
Ahora es el momento de hacer el cálculo. Todo lo que tiene que hacer es multiplicar el peso de su asado por cinco. Ese es el tiempo total de asado, en minutos. Parece una locura, ¿verdad? Por ejemplo, si tiene un asado de cuatro libras, 4 × 5 = 20 minutos. ¿Un asado de dos kilos? 8 × 5 = 40 minutos. Recuerde ese número.
Cuando esté listo para cocinar, coloque el asado en una bandeja de asar con una rejilla, con la grasa hacia arriba. Si te pone nervioso esta técnica tan loca, puedes introducir un termómetro de carne o un termómetro digital de sonda en la parte más profunda de la carne, con cuidado de no tocar el hueso. Si no es así, te dará cierta tranquilidad.
Muy bien, ahora pon el asado en el horno y ásalo durante exactamente, los minutos que hayas calculado anteriormente. Cuando termine el tiempo, apaga el horno y aléjate. No abra la puerta del horno por ningún motivo durante las siguientes dos horas.
Lo diré de nuevo porque vale la pena repetirlo: No abras la puerta del horno, por ningún motivo, durante las próximas dos horas. Aquí tienes una sencilla salsa au jus que puedes hacer cuando queden unos 30 minutos. O pruebe esta salsa cremosa de rábano picante.
En dos horas, saque el costillar del horno, córtelo y sírvalo enseguida. Si ha utilizado un termómetro, verá que la temperatura interna de la carne ha alcanzado los 130F, es decir, un perfecto término medio. ¿Qué tan fácil fue eso?

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