Una de las mayores ironías de esta época es que, aunque varios aparatos como los smartphones y los netbooks te permiten realizar varias tareas a la vez, parece que nunca consigues hacer las cosas. Estás atrapado en la trampa de la ocupación. Hay demasiado trabajo que hacer en un día y a veces acabas agotado con las tareas a medio terminar.

El problema radica en cómo mantener nuestro nivel de energía alto para asegurarte de que terminas al menos una de tus tareas más importantes del día. Simplemente no hay suficientes horas en un día y no es posible ser productivo todo el tiempo.

Necesitas algo más que la gestión del tiempo. Necesitas una gestión de la energía

Descarta la idea de que necesitas ser una «persona mañanera» para ser productivo

Cuántas veces has oído (o leído) este consejo: levántate temprano para poder hacer todas las tareas que tienes entre manos. No hay nada malo en ese consejo. De hecho, apesta a sentido común: empieza pronto, termina pronto. La cuestión es que esa técnica por sí sola no funciona con todo el mundo. Especialmente con las personas que no son alondras matutinas.

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Yo lo sé porque una vez me engañé con la idea de que sería más productivo si me levantaba de la cama a las 6 de la mañana. Trabajo a tiempo completo como editora para una agencia de noticias y, al mismo tiempo, me ocupo de mi negocio paralelo como estratega de marketing de contenidos. También soy bloguero de viajes y, oh sí, se me olvidaba, también tengo una vida.

Leo muchos libros y blogs de productividad buscando formas de aprovechar al máximo mis 24 horas. La mayoría de las historias sobre productividad hacen hincapié en levantarse temprano. Así que lo hice – y fui un gran fracaso en ese departamento – tanto en despertar temprano como en terminar temprano.

Determina tus «horas pico»

La gestión de la energía comienza con la búsqueda de tus horas más productivas en un día. Ponerse en sintonía con su reloj corporal no ocurrirá instantáneamente, pero hay una forma de hacerlo.

Monitoree sus hábitos de trabajo durante una semana y haga una lista de las horas en las que logró hacer más trabajo. Tome nota también de lo que siente durante esas horas: ¿se siente con energía o aletargado? Monitoriza esto y encontrarás un patrón más adelante.

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Mi experimento de ser una alondra matutina demostró que ignorar el reloj de mi cuerpo y simplemente hacerlo disciplinándome para levantarme antes de las 8 de la mañana me empuja a ser más productiva. Pensaba que escribiendo las entradas del blog y otros informes por la mañana terminaría al mediodía y aprovecharía la pausa del almuerzo para una rápida sesión de gimnasio. Eso nunca ocurrió. Tenía sueño, me distraía y no podía escribir nada antes de las 10 de la mañana.

De hecho, ese fue un experimento que no debería haber intentado porque debería saberlo. Después de todo, me he ganado la vida escribiendo durante los últimos 15 años, y he observado una y otra vez que escribo más -y mejor- por la tarde y por la noche después de cenar. Soy un búho nocturno. Más vale que lo acepte y trabaje en torno a ello.

Hace poco, una idea me entusiasmó tanto que -aunque haya vuelto a casa cansado del trabajo- saqué mi netbook, escribí y publiqué una entrada de 600 palabras en el blog antes de las 11 de la noche.

Bloquea esas horas de alta energía

Una vez que tengas una idea de ese tiempo de alta energía, puedes moldear tu horario para que tus otras tareas menos importantes se programen antes o después de este tiempo productivo designado.

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Bloquéalas en tu calendario y utiliza las horas de alta energía para tus tareas de alta prioridad – especialmente aquellas que requieren más de tu energía mental y concentración. También debes utilizar estas horas para cualquier tarea que te acerque al objetivo de tu vida.

Si eres una persona matutina, es posible que quieras programar la mayoría de las reuniones de negocios antes de la hora del almuerzo, ya que es importante mantener tu mente aguda y concentrada. Pero nada está escrito en piedra. A veces hay que sacrificar esas horas productivas para atender otras cosas personales, como si usted o los miembros de su familia están enfermos o si tiene que asistir a la graduación de su hijo.

Dicho esto, recuerde mantener esas horas productivas en su calendario. Puedes permitirte algunas exenciones, pero apégate a ese calendario en la medida de lo posible.

No hay una forma correcta o incorrecta de utilizar esta técnica de gestión de la energía porque todo depende de tus propias circunstancias personales. Lo que debes recordar es que tienes que aceptar lo que funciona para ti, y no lo que otros gurús de la productividad dicen que debes hacer.

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Entender tu propio reloj corporal es la clave de la gestión del tiempo. Sin ello, acabas agotado persiguiendo un ciclo interminable de tareas y frustraciones.

Featured photo credit: Collin Hardy via unsplash.com

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